De aprendiz a 30 años de oficio
Con 16 años entré de aprendiz en un taller de fontanería. No tenía claro adónde llevaría, pero me gustaba el trabajo manual, hacer las cosas con la cabeza y con las manos.
Treinta años después, sigo igual. Me llevo bien con el oficio porque lo respeto. Cada avería es distinta. Cada casa tiene sus particularidades. No hay atajos que funcionen a largo plazo.
Por eso monté RSA Fontanería como funciona: soy yo quien va, quien mira, quien presupuesta y quien trabaja. Sin mandar a un chico. Sin subcontratistas que no conocen el presupuesto que firmamos.
Si algo no sale bien — que en 30 años pasa — vuelvo y lo arreglo. Así de simple. Así funciona el oficio de verdad.
— Rafael, RSA Fontanería